Cuarenta y tres metros cuadrados donde había que cocinar, trabajar, dormir y recibir. En un espacio así no cabe un mueble que haga una sola cosa: cada pieza tenía que servir para dos.
La pieza central es un clóset que esconde la cama: de día, el espacio es sala y estudio; de noche, habitación. Al lado, un clóset con escritorio y luz integrada para trabajar desde casa sin invadir la zona social.
La cocina va a la medida, en tonos oscuros, con mesón en cuarzo, luz bajo los muebles superiores y electrodomésticos Challenger. Los pisos SPC que imitan la madera corren por todo el loft para que se lea como un solo espacio, y un muro de acento verde le da carácter a la zona social.
El baño se resolvió con espejo retroiluminado, ducha con regadera negra y enchape en gran formato. Fue nuestro segundo proyecto, y ahí empezó una idea que sigue en todo lo que hacemos: en un espacio pequeño, la carpintería a la medida es la que decide si se siente amplio o apretado.
«Lo que más valoré fue la responsabilidad: que es una empresa formal, con manejo de contrato. Eso es muy importante al momento de escoger un proyecto.» — Carolina Forero, Villa Fiorita.







