Un apartamento en La Macarena, con buena luz pero con muros planos y fríos. El encargo fue claro: que se sintiera como un hogar desde que se abre la puerta.
La calidez entra por la madera: un muro en listones verticales recorre la sala y se convierte en mueble de TV con panel y luz indirecta. En el hall, el mismo listón enmarca un espejo ovalado retroiluminado con banca flotante y repisas en madera.
La cocina se resolvió en blanco, con salpicadero tipo mármol, horno empotrado y luz bajo los muebles superiores, para que la madera de la sala sea la protagonista. En la habitación, un vestier a la medida.
«Un cambio increíble, un cambio muy bonito. El apartamento se siente más cálido, se siente más grande de alguna manera. Y la verdad tengo muchas ganas de venirme a vivir aquí.» — Paula Lozano, Edificio Frontier.







